A lomos del tremendo éxito de la economía del "Tigre Céltico", se puede decir que Dublín está en pleno auge económico en este milenio. Los negocios están floreciendo en muchos sectores y la ciudad se llena constantemente con turistas que se aglomeran en la "capital de la fiesta" de Europa para disfrutar de la famosa craic (diversión) irlandesa.
Pero las cosas no han sido siempre de color de rosas para esta ciudad de 1.000 años de antigüedad de la costa este de Irlanda. Durante la mayoría de la primera mitad del siglo XX, repetidas contiendas destrozaron la ciudad, durante lo que fue un violento y doloroso divorcio de Inglaterra. A pesar de los continuos intentos por restaurar la paz, los problemas religiosos y políticos en el norte todavían dominaban el panorama político irlandés.
Sin embargo, es fácil de entender por qué hay tantos turistas que viajan hasta Dublín. Esta vibrante ciudad en el río Liffey está llena de "pubs" donde el craic fluye en grandes cantidades, y sus calles evocan los fantasmas de talentos artísticos como James Joyce y W B Yeats. La mejor época para visitar Dublín es entre abril y octubre, cuando el tiempo es agradable, o en julio y agosto, que son los meses más bulliciosos. Sin embargo, éste es un destino muy popular durante todo el año, con multitud de festivales y diversos eventos culturales, religiosos y deportivos.
Los sitios más importantes para visitar son: la catedral medieval Christchurch (la construcción más antigua de Dublín), las calles adoquinadas de Temple Bar, Phoenix Park (el parque urbano más grande de Europa), la National Gallery de Irlanda y los tesoros del National Museum de Irlanda, que contiene la mejor colección de artefactos prehistóricos de oro de toda Europa. Una plétora de museos y edificios (incluyendo Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda, y el Guiness Storehouse, la fábrica de Guinness) envuelven la ciudad de historia. Es esta historia aún latente, la que está presente en la música y la literarura y la que ha traído a Dublín aclamación internacional. En el siglo XX, una corriente de poetas y escritores inmortalizaron la ciudad, como James Joyce hizo en su Ulysses (1922), considerada por muchos críticos literarios como una de las mejores novelas de su tiempo.
En el nuevo milenio, los Dublínenses no se contentan con dormirse en los laureles de su herencia cultural. Junto a esos viejos bares llenos de humo, los museos y la música folk en los "pubs", conviven bares más "funky", calles renovadas y veinteañeros- una imagen que han transportado grupos musicales como Westlife, the Corrs y, los más famosos de todos, U2.
Esta nueva imagen de la capital irlandesa nace principalmente del impresionante éxito económico del país en los últimos años, unido a la ayuda económica de los fondos europeos. Las industrias principales son las de la electrónica, teleservicios, moda y turismo. Dublín presume de la población más joven de Europa (con el 41% menores de 25 años y el 69% menores de 45 años). Sus frondosos parques están llenos de jóvenes profesionales, con sus móbiles, disfrutando del sol en verano, mientras que en invierno, buscan cobijo en los numerosos bares de Dublín.
Sin embargo, el boom económico también ha tenido sus implicaciones negativas. Una de ellas ha sido el incremento en los precios. Además, aunque la tasa de desempleo ha decrecido, la capital aún lucha con los flujos de inmigración y buscadores de asilo que han importado culturas a menudo chocantes con el estilo de vida de los Dublínenses. A pesar de todos estos cambios, la ciudad y su gente continúan siendo los mismos. Junto a los bares de moda, discotecas y tiendas de diseño, es posible encontrar "pubs" tranquilos y tradicionales, incluso carros tirados por caballos por las calles empedradas de Dublín. Es una fascinante mezcla de tradición y vida contemporánea irlandesa. No es de extrañar que hoy en día, en Dublín, los ojos irlandeses sonrien de verdad.
Consulte nuestras Guías de Aeropuertos para Dublín:
Aeropuerto de Dublín






