Etiqueta para los negocios
Los habitantes de Marrakech tienen fama de ser muy cordiales y amistosos, por lo que no se exige demasiada formalidad a la hora de hacer negocios. En cuanto a la forma de comunicarse en los negocios, los marroquíes prefieren ir al grano y agradecen el contacto visual directo. No obstante, la excesiva informalidad puede ser interpretada como mala educación o pereza, por lo que los visitantes de negocios deberían mantener una apariencia elegante incluso aunque durante el verano no se estile llevar traje. Las reuniones deben ser organizadas con antelación y la puntualidad es muy apreciada, aunque es costumbre dejar un margen de flexibilidad con respecto al tiempo.
El éxito de los negocios a menudo implica numerosas negociaciones y consultas, en parte por la necesidad de construir una relación de confianza entre las dos partes. Puede que en Marruecos se tarde a veces bastante en cerrar un trato, pero las prisas pueden echar por tierra cualquier negociación. Al contrario que en los países occidentales, en los que las negociaciones suelen hacerse de forma unilateral, en Marruecos es bastante común tener que negociar con varias personas relacionadas con la empresa. Aunque muchos ejecutivos hablan inglés, el francés es la lengua preferida para los negocios. El horario de oficinas es de lunes a viernes de 08.30-12.00 y de 14.30-18.30 (de lunes a viernes de 09.00-15.00 durante el Ramadán).
La marroquíes son enormemente hospitalarios pero también esperan signos de cortesía por parte de sus invitados. Si se recibe una invitación a una casa marroquí, la costumbre es llevar un pequeño regalos a la mujer (un perfume occidental o comida del extranjero) y a los niños (caramelos o juguetes). Se suele ofrecer un pequeño refrigerio, normalmente en forma de té de menta, y es de mala educación rechazarlo. Lo normal es que se ofrezcan hasta tres vasos.
Además, hay que lavarse las manos antes de las comidas y, en el caso de que haya que pasar algún plato a otra persona, sólo se debe utilizar la mano derecha. Los visitantes no deben fumar, comer o beber en público durante el Ramadán. En otras épocas del año, conviene ser cauteloso y seguir los consejos del guía. Se recomienda evitar pedir alcohol siempre que no esté a la vista. Las normas de cortesía hacen que el anfitrión pueda ofrecerlo aunque esto esté en conflicto con sus creencias religiosas.
A pesar de que Marruecos es un país islámico, es muy liberal para los cánones de Oriente Medio, por lo que las mujeres de negocios no deben sentirse intimidadas ante la posibilidad de trabajar en el país. No obstante, se aconseja que vistan de manera conservadora y que utilicen faldas por debajo de la rodilla.
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