Guías de Ciudades
Marrakech
Cultura
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Marrakech
Al igual que en el resto del país, la música tiene un papel dominante en la vida cultural de Marrakech. La distinción entre las actuaciones públicas y privadas es prácticamente inexistente y es común encontrarse con alguno de los populares músicos de la ciudad tocando en Jemaa-el-Fna para todo aquel que quiera escuchar.
Los eventos culturales más formales toman la forma de festivales, aunque hay poco lugar para eventos organizados teatrales, de ópera o de danza. Durante el Festival Nacional de las Artes Populares tienen lugar actuaciones que combinan música, danza y teatro (véase Eventos especiales). Los espectáculos de comedia suelen anunciarse por medio de carteles en las calles, aunque las actuaciones son sólo en francés o en árabe.
Música
Cualquiera que tenga un mínimo interés en la música debe ir derecho a Jemaa-el-Fna. El mejor momento para disfrutar de la música es por la noche, cuando la plaza se va vaciando de gente y los músicos callejeros comienzan a tocar sus rítmicas y repetitivas melodías con mandolinas, guitarras, flautas, tambores y violines improvisados. El estilo más atrayente de todos los que se tocan es el Gnawa y los mejores músicos de este tipo de música son los forman parte de Nass Marrakech, un grupo de renombre internacional que se formó en la ciudad. El Gnawa mezcla diferentes influencias africanas y combina ritmos repetitivos y voces con el objetivo de hacer que el oyente entre en estado de trance.
Marrakech es seguramente el mejor lugar para disfrutar de la fusión de la música marroquí, ya que la ciudad ha recibido influencias andalusíes, árabes, beréberes y africanas durante 10 siglos. El mejor momento para visitar la ciudad si se es aficionado a la música del norte de África es en junio o principios de julio, durante las dos semanas del Festival Nacional de Artes Populares (véase Eventos especiales).
Cine
Marrakech y los paisajes de alrededor han atraído desde hace tiempo a directores de renombre internacional en busca de decorados para rodar. Alfred Hitchcock rodó aquí El hombre que sabía demasiado en los años 50. Más recientemente, Martin Scorsese utilizó la ciudad para evocar Tierra Santa en La última tentación de Cristo (1988). Gillies MacKinnon reprodujo fielmente el Marrakech de los años 70 en El viaje de Julia (1999), la adaptación a la gran pantalla de la novela autobiográfica de Esther Freud. Para ver películas, hay dos salas de cine destacadas en el Guéliz: Colisee (tel: (044) 448 893) en el boulevard Mohammed Zerktouni, que proyecta taquillazos norteamericanos, y el Institut Français, en route de la Targa, Djebel Guéliz (tel: (044) 446 930), que proyecta sobre todo películas francesas. El Festival Internacional de Cine de Marrakech (página web: http://www.festivalmarrakech.wanadoo.ma/) tiene lugar en noviembre y atrae tanto a estrellas del mundo árabe como a famosos de Hollywood.
Notas literarias
Algunos de los mejores escritos sobre Marrakech durante el siglo pasado han sido obra de autores extranjeros. Las voces de Marrakech (1978), del ganador del premio Nobel Elias Canetti, es quizás la mejor novela sobre la ciudad, una magnífica descripción de los últimos años de dominio francés finales de la década de 1940. Una infancia en Marraquech (1992), la novela autobiográfica de Esther Freud, fue llevada al cine con Kate Winslet de protagonista y evoca el impacto que la ciudad provoca en los viajeros occidentales. Lords of the Atlas (1966), de Gavin Maxwell, cuenta la historia de la familia Glaoui, que ejercía su poder desde la kasbah Telouet, en las montañas del Alto Atlas. A Street in Marrakech (1988), de Elizabeth Warnock Fernea, ilustra los retos de la vida dentro de la medina de Marrakech a través de los ojos de una pareja de americanos que se mudan a la ciudad.
Entre los libros escritos por autores marroquíes actuales hay pocos que traten exclusivamente sobre Marrakech. Uno de los autores más destacados es El-Khouri Idriss, que ha publicado novelas como Al-Bidayat (1980), Al-'ayyam wa Allayali (1982) y Madinat Atturab (1988). Sus libros evocan a la perfección la vida diaria marroquí en los cafés y otros lugares urbanos y muestran un firme compromiso con los miembros más marginados de la sociedad.
Al igual que en el resto del país, la música tiene un papel dominante en la vida cultural de Marrakech. La distinción entre las actuaciones públicas y privadas es prácticamente inexistente y es común encontrarse con alguno de los populares músicos de la ciudad tocando en Jemaa-el-Fna para todo aquel que quiera escuchar.
Los eventos culturales más formales toman la forma de festivales, aunque hay poco lugar para eventos organizados teatrales, de ópera o de danza. Durante el Festival Nacional de las Artes Populares tienen lugar actuaciones que combinan música, danza y teatro (véase Eventos especiales). Los espectáculos de comedia suelen anunciarse por medio de carteles en las calles, aunque las actuaciones son sólo en francés o en árabe.
Los eventos culturales más formales toman la forma de festivales, aunque hay poco lugar para eventos organizados teatrales, de ópera o de danza. Durante el Festival Nacional de las Artes Populares tienen lugar actuaciones que combinan música, danza y teatro (véase Eventos especiales). Los espectáculos de comedia suelen anunciarse por medio de carteles en las calles, aunque las actuaciones son sólo en francés o en árabe.
Música
Cualquiera que tenga un mínimo interés en la música debe ir derecho a Jemaa-el-Fna. El mejor momento para disfrutar de la música es por la noche, cuando la plaza se va vaciando de gente y los músicos callejeros comienzan a tocar sus rítmicas y repetitivas melodías con mandolinas, guitarras, flautas, tambores y violines improvisados. El estilo más atrayente de todos los que se tocan es el Gnawa y los mejores músicos de este tipo de música son los forman parte de Nass Marrakech, un grupo de renombre internacional que se formó en la ciudad. El Gnawa mezcla diferentes influencias africanas y combina ritmos repetitivos y voces con el objetivo de hacer que el oyente entre en estado de trance.
Marrakech es seguramente el mejor lugar para disfrutar de la fusión de la música marroquí, ya que la ciudad ha recibido influencias andalusíes, árabes, beréberes y africanas durante 10 siglos. El mejor momento para visitar la ciudad si se es aficionado a la música del norte de África es en junio o principios de julio, durante las dos semanas del Festival Nacional de Artes Populares (véase Eventos especiales).
Marrakech es seguramente el mejor lugar para disfrutar de la fusión de la música marroquí, ya que la ciudad ha recibido influencias andalusíes, árabes, beréberes y africanas durante 10 siglos. El mejor momento para visitar la ciudad si se es aficionado a la música del norte de África es en junio o principios de julio, durante las dos semanas del Festival Nacional de Artes Populares (véase Eventos especiales).
Cine
Marrakech y los paisajes de alrededor han atraído desde hace tiempo a directores de renombre internacional en busca de decorados para rodar. Alfred Hitchcock rodó aquí El hombre que sabía demasiado en los años 50. Más recientemente, Martin Scorsese utilizó la ciudad para evocar Tierra Santa en La última tentación de Cristo (1988). Gillies MacKinnon reprodujo fielmente el Marrakech de los años 70 en El viaje de Julia (1999), la adaptación a la gran pantalla de la novela autobiográfica de Esther Freud. Para ver películas, hay dos salas de cine destacadas en el Guéliz: Colisee (tel: (044) 448 893) en el boulevard Mohammed Zerktouni, que proyecta taquillazos norteamericanos, y el Institut Français, en route de la Targa, Djebel Guéliz (tel: (044) 446 930), que proyecta sobre todo películas francesas. El Festival Internacional de Cine de Marrakech (página web: http://www.festivalmarrakech.wanadoo.ma/) tiene lugar en noviembre y atrae tanto a estrellas del mundo árabe como a famosos de Hollywood.
Notas literarias
Algunos de los mejores escritos sobre Marrakech durante el siglo pasado han sido obra de autores extranjeros. Las voces de Marrakech (1978), del ganador del premio Nobel Elias Canetti, es quizás la mejor novela sobre la ciudad, una magnífica descripción de los últimos años de dominio francés finales de la década de 1940. Una infancia en Marraquech (1992), la novela autobiográfica de Esther Freud, fue llevada al cine con Kate Winslet de protagonista y evoca el impacto que la ciudad provoca en los viajeros occidentales. Lords of the Atlas (1966), de Gavin Maxwell, cuenta la historia de la familia Glaoui, que ejercía su poder desde la kasbah Telouet, en las montañas del Alto Atlas. A Street in Marrakech (1988), de Elizabeth Warnock Fernea, ilustra los retos de la vida dentro de la medina de Marrakech a través de los ojos de una pareja de americanos que se mudan a la ciudad.
Entre los libros escritos por autores marroquíes actuales hay pocos que traten exclusivamente sobre Marrakech. Uno de los autores más destacados es El-Khouri Idriss, que ha publicado novelas como Al-Bidayat (1980), Al-'ayyam wa Allayali (1982) y Madinat Atturab (1988). Sus libros evocan a la perfección la vida diaria marroquí en los cafés y otros lugares urbanos y muestran un firme compromiso con los miembros más marginados de la sociedad.
Entre los libros escritos por autores marroquíes actuales hay pocos que traten exclusivamente sobre Marrakech. Uno de los autores más destacados es El-Khouri Idriss, que ha publicado novelas como Al-Bidayat (1980), Al-'ayyam wa Allayali (1982) y Madinat Atturab (1988). Sus libros evocan a la perfección la vida diaria marroquí en los cafés y otros lugares urbanos y muestran un firme compromiso con los miembros más marginados de la sociedad.




